No encuentras el camino
que mostró tu padre a otros hombres.
El espliego abandona la senda
como hicieron los pájaros,
en silencio. Eran brasas.
Algo se pudre en tu interior
y ahora esperas que la luz
lo disipe. Quisieras estar en el lugar
de la sombra que ahuyenta
las llamas. El fuego
ha dictado sentencia demasiadas veces.
Las miradas que en la oscuridad
se reparten no conocen el alivio.
Nadie sabrá por qué escribiste
esas pisadas en la nieve.

Es un poema espléndido. Un retrato metafórico cargado de realismo.
ResponderEliminarMuchas gracias por leerme y comentar. Es un borrador de mi tercer poemario que verá la luz en septiembre, La quietud.
ResponderEliminarMis mejores deseos para tu obra.
EliminarGracias. Eres generoso.
Eliminar