viernes, 7 de julio de 2017

Un libro para niños y mayores, El libro de los guarripios, de Arnod Lobel

Lo que caracteriza al libro de Arnold Lobel es su habilidad para conmover desde unas ilustraciones definidas por suaves texturas llenas de matices. Esa tonalidad y ese trazo otorgan a estas fábulas sobre cerdos un aura de nostalgia y melancolía.

El uso del limerick, estrofa de cinco versos con rima consonante, nos descubre debajo de cada ilustración un universo propio en el que los cerdos viven sus particulares aventuras. Pese a ese rasgo nostálgico que desprenden muchas de sus composiciones, el tono humorístico del limerick pervive en esta clase de texto: "Había una cerda en Tudela/ que hacía pastel de ciruela./ ¡Y cuántos vecinos/ -marranos, cochinos-/ comían pastel de la abuela!" (pág. 16)
La personificación del animal pasa por la paradoja, los engaños y los problemas cotidianos que convierten a los cerdos en algo más que seres humanos; más bien en motivos o alegorías de lecciones morales donde el humor y la crítica a las preocupaciones innecesarias gobiernan su mundo: "Un cerdo vivía agobiado/ al no ver su rabo enroscado./ Cambió las papillas/ por pasta y rosquillas/ y el rabo quedó enrosquillado" (pág. 12)
La traducción de Miguel Azaola logra mantener el ritmo y la rima de los textos de Lobel, cuyo dibujo inconfundible se caracteriza por la ternura que otorga a diversas situaciones en los que estos guarripios se encuentran en apuros, algunos de difícil solución, como dictan algunos de estos limericks.



Portada de El libro de los guarripios./ Kalandraka

2 comentarios:

  1. Muy interesante y atractivo. No he podido evitar el recuerdo de "Rebelión en la granja" de Orwell.

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  2. Gracias. Lo bueno de estas obras es que son para grandes y pequeños. Kalandraka lo consigue con mucha frecuencia. Un abrazo.

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