viernes, 20 de marzo de 2015

La bruma será el cadáver que las aves confundirán contigo al final del día

Obra de David Talley.

   A quién visitas al entrar en esta habitación. Reposan las cenizas en el interior del cuenco y te sientes afortunado. Todo lo que rodea esa luz pertenece a las olas. No somos más que la experiencia de nuestros ancestros y, aunque mires para otro lado, los mismos ojos que te acusaron son los que vigilan los eternos segundos antes de morir.

   No hay otro momento en el que se pueda consumar la lectura de esas líneas: "Era una pregunta vana y sin embargo me enfadé. Mi enfado provenía de la conclusión de que, ya que había decidido suicidarme aquella noche, todas las cosas del mundo deberían resultarme aún más indiferentes". No es más que otro fragmento al azar de El sueño de un hombre ridículo. No odias a Dostoyeski porque el dolor es ansia para ti. Los escalones no acaban tras esa puerta roja. Otra mujer recién levantada quiere acariciarte la espalda y coserte los párpados. Remará con tu sombra hasta el centro del lago y la bruma será el cadáver que las aves confundirán contigo. Deja que el muchacho profane tu tumba al final del día.
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Leer un verso de Sacerio-Garí porque mueres en la vida para vivir en la lluvia

Foto de Annie Leibovitz.

   Eres la oscuridad que necesito para amar lo que temo y ahora que esta noche se bifurca hacia la estrella blanca, no ceso de escribir los mismos versos de Sacerio-Garí: "Las balas se cruzan, arde el fuego en la frente cruzada de medialuna. Y las mansiones impasibles se llenan de colmillos y de sacos de oro...y nadie sabe qué lado de los dados le toca a la familia". He extirpado de tu corazón el escarabajo plateado y tu delgada figura se ha desvanecido como expansión del humo.

   No construyas más mundos de esas lecturas que dejas a veces a medias. Yo he necesitado acudir a la Meca para conseguir los psicotrópicos que luchan contra la ceguera blanca. La realidad se ha agotado en el lienzo y lo que buscas más allá de la percepción se esconde en las palabras "ruina" y "latencia". Deja que el lenguaje te posea y que la sombra de tu sombra regrese a mi cuerpo como una bendita exhalación. No esperes a otros maestros. El viaducto los ha arrastrado a su mugriento abismo de abandono. Regreso a un poema de Sacerio-Garí: "Niños y niñas, mortajas blancas sobre los hombros vivos, la vida vuelve a las ventanas y las calles recién barridas oyen una elegía funeral". Las serpientes siempre tienen los párpados cerrados, recuérdalo.

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Nota: Versos extraídos del poemario "Para llegar a la Habana", de Enrique Sacerio-Garí, en Bartleby Editores.
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Que no ladre este perro que necesita el miedo para sobrevivir tras la puerta

Microrrelato en Mundiario.

Fotograma de Sin City, dirigida por Robert Rodríguez y Frank Miller.

   Tienes miedo y lo necesitas. Porque los perros que ladran tras tu puerta han sido convocados por ti en ese sueño en el que las cuerdas y el metal también son elementos consustanciales. Hay un rito en ese sufrimiento, en esa decadencia que vibra en tus ojos. La abolición queda tras el fuego y es lo que prima en nuestra existencia. Alas, vertiente y alas. Fuego tras el quicio. E insectos muriendo sobre nuestra espalda sin que la lluvia cese de caer en ese paraíso de burguers y cafeterías vacías.

   Tienes miedo y lo necesitas porque una voz te desafió frente al tablero y tú no hiciste otra cosa que dejar que su sonrisa borrara todos tus recuerdos. Nuestra vida no ha sido una mentira, sino esa película rodada a las afueras de una ciudad sitiada, donde los cadáveres aún tenían la última palabra. Yo no he escrito jamás para hacerte daño, aunque alguna vez copiara estos fragmentos tan adictivos en mi piel: "Y mientras hago esta pregunta no dejo de recordar a Dickie en el aseo, de rodillas frente al tótem de barro. Los pelícanos se habían extinguido a la misma hora de cada lunes y, en el recreo, los últimos niños jugaban a enterrar calaveras de paloma. Diablo mundo en la barra del bar, rostros agotadores que el humo perfila desde la nada. Ámame como a un perro tímido". Fin del espectáculo.
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Isabel Gemio analiza en su programa de radio la enfermedad como realidad social

Mi artículo en Mundiario sobre el tabú de la enfermedad en los medios.

Isabel Gemio.

   Aunque su estilo periodístico se aleja de la concepción crítica que necesitan algunos medios de comunicación en nuestro país, no puedo negar que Te doy mi palabra, de Isabel Gemio, dedica con mucha frecuencia gran parte de su tiempo en antena al conocimiento de diversas enfermedades con el fin de que descubramos el origen y trascendencia del dolor que hay tras quien la padece, sin olvidar además posibles enfoques terapeúticos que podemos adoptar ante el sufrimiento.

   Sé que Isabel Gemio, en este último año, ha sido ese sparring que la prensa rosa ha necesitado cuando la teta deja de dar leche y, aunque podamos discutir sobre su capacidad profesional para afrontar un programa de radio en una emisora como Onda Cero, no dudaré en afirmar que hay un logro inédito en Te doy mi palabra que no encuentro en otros espacios. Isabel Gemio es valiente al romper con el tabú de la muerte y la enfermedad a través de entrevistas a médicos, pacientes y familiares que sufren toda clase de síndromes y patologías.

   Me gusta que temas como el dolor y la enfermedad no se oculten a la opinión pública, pero este mundo de tronistas y chonis, de devotos de la religión más universal en la web, Paris Hilton, y de adictos al bótox y al running, esconde a los enfermos, los arrumba en plantas de hospitales esterilizados, les niega la exposición pública de su testimonio severo y pedagógico. Porque un enfermo no vende jamás, porque la crudeza del deterioro es un mal reclamo para este consumismo de jóvenes que viven entre Zara y Gran Hermano VIP, porque conversar con otro sobre la vida y su destrucción nos estremece. Porque queremos que nuestra existencia sea intensa y eterna. Mujeres Y Hombres Y Viceversa lo consigue para muchos, pero nuestras células tienen su propia biografía y nada detiene su destino fatal por mucho Special K y perlas de ajo que ingieras.

   Al César lo que es del César, y creo que hay virtud y sensibilidad en esos momentos en los que Isabel Gemio se compromete a superar el tabú de la enfermedad, a que los oyentes descubran que la muerte y el dolor son otra razón más para vivir con ilusión lo que cada día se diluye lentamente una vez que cerramos los ojos y apagamos la luz.
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Pensamientos sobre la escritura y la vida

Mi reseña en Mundiario sobre Ars Fragminis, de José María Piñeiro.


   El nuevo libro de José María Piñeiro, Ars Fragminis, editado por Celesta, es una recopilación de aforismos y pensamientos sobre el origen de la literatura como lugar de encuentro entre la ficción y lo filosófico. Su enfoque estético ante la vida también se comprueba en estos mensajes que, como una letanía, el lector va absorbiendo lentamente en busca de nuevas paradojas que Piñeiro traza con un minucioso trabajo de filigrana. Porque el lenguaje de este escritor oriolano es en sí mismo una reflexión abierta sobre los misterios que se ocultan tras nuestra percepción de la realidad y del propio proceso creativo, pues es el lector el que debe completar lo que el mensaje sugiere con sutilidad e ironía.

   No se puede ocultar que hay una especie de ensimismamiento en el que el escritor se sume a veces para profundizar en esos hallazgos que su formación como lector ha consumado como intensas y breves averiguaciones que rondan lo filosófico y la poesía vanguardista que tanto venera. Ars Fragminis no deja de ser el resultado de muchos años de trabajo incansable como escritor e indagador de lecturas proteicas y misceláneas, siendo la propia voz de este autor un eco inédito de ese material literario que persiste en la búsqueda de una revelación o de muchas; el hombre como creación órfica de un universo en constante expansión y la escritura como un testimonio inútil, pero de una belleza intrépida y cautiva, que consigue que el autor juegue a ser niño, a ser ese avatar que impulsa, desde tiempos antiguos, el movimiento de las mareas y la luz cegadora del crepúsculo que asola los caminos.


- "A Jarry sólo le faltaba una bicicleta para ser el más raro de los presurrealistas" (pág. 19).

- "Una frase que no entiendo adquiere una apriencia gráfica, se convierte en un garabato en la mente" (pág. 25).

- "Escribir es no haberse ido, continuar con gallardía en la dilucidación de las cosas, confirmar el tipo de implicación que uno tiene con la vida" (pág. 36).

- "Lo especulativo es espiral, subatómico, fractal, mientras que el sentimiento parece esférico y englobante: nos toma desde todos los puntos y condiciona lo que el pensamiento intenta proyectar para superar la circunstancia" (pág. 69).

- "Lo que la especulación creativa, lo que la imaginación, al penetrar en la filosofía, en el ámbito de las humanidades, ha producido, son auténticos logros del pensamiento: crear conceptos que esclarecen el horizonte de este tiempo disparejo, diverso, pululante" (pág. 78).

- "La montaña lejana se hace leve en la mirada" (pág. 66).
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domingo, 15 de marzo de 2015

Desastre marítimo

  Los hombres se desquician tras las neveras vacías. El zumbido de los motores es la sinfónica despedida del cormorán, el mayor de los suicidas contemporáneos. La abuela dejó de vender la yerba celeste para comerciar con hongos y sogas. No queda nada del virtuoso ritmo de las nubes circulares. Yo no he desayunado con Tim Burton, pero El desastre marítimo salió en todos los periódicos.

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viernes, 6 de marzo de 2015

Regresaremos a los que nacerán para que la luz sobreviva a todos nosotros

Microrrelato en Mundiario.

Jeremy Geddes.

Dedicado a Fernanda García y a sus sobrinos.


   No esperes a que la luz sea el soplo de la vida, ni que, sobre esta hierba oscura, tu cuerpo, como el mío, se hundan definitivamente. Espera a que, al final del camino, no tengas conciencia del tiempo, a que todo el desastre sea una ilusión más, evocada por ese lobo que traza el dibujante. No pertenecemos a este mundo de meandros y migajas. Pertenecemos a la luz que reclama más espacio, más ausencia, que insiste en que los reflejos mutilen sombras antiguas. Dame tu mano y deja que la claridad nos arrastre con su flujo de materia invisible. El lobo es un animal demasiado noble para soñar toda una vida. Las olas no existen como tales olas. Alguien apunta con su arma y escapamos como los animales porque la luz así lo desea, porque la luz nos convoca a vivir como si lo hiciésemos de verdad. Abrázame y respira, punzada del frío, estrecho sendero que desaparece en la nada.
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Deja que una actriz como Lisa Ann caiga entre los durmientes brazos del Orfidal

Microrrelato en Mundiario.

Lisa Ann.

   Deja de salpicar y condúceme hasta el venero de luz, mi Lisa, Lisa Ann. Que las estrellas que una vez trazamos en la arena con nuestros pies desnudos adiestren a las recién nacidas comadrejas. Busca bajo la cama los restos de pollo que amorosamente tu padre te traía hasta el psiquiátrico, nuestro refugio favorito, donde tu piel se rozaba con la del gato gris.

   En la tele, después de enumerar los muertos de cada partida de mus, tu rostro aparecía como un retrato virginal y manso con el fin de promocionar aquellos herbicidas que mataban a los infieles programadores de troyanos. Lisa Ann, eres esa chica que escribe en los aseos frases tan obscenas como las escamas de ese político que vende pieles de roedor antes de disparar al público. No echo de menos tu cuerpo, ni tu bikini nuevo de Desigual posándose sobre la piel ebúrnea que un dios totémico te concedió en un quirófano.

   Me echarás de menos cuando haya muerto sobre el vientre de otra mujer que se llama Angeline y no podrás llorar demasiado porque el escenario, como el psiquiátrico, son espacios muy exigentes. Tienes miedo a verme sonreír, pero es mejor así, que la escritura conserve estos momentos en los que el Orfidal nos amilana y nos deja postrados, esperando la letanía del alba.
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La crisis económica ha generado un aumento de las desigualdades intelectuales

Mi artículo en Mundiario sobre la desmotivación intelectual.

Rico, el hombre zombi.

   Solamente hay que darse una vuelta por los canales televisivos y comprobar que los mayores índices de audiencia los marca el fútbol y la bulla de la prensa rosa. Nada nuevo bajo el sol. Pero las librerías se hunden y los centros comerciales se han convertido en promotores de best-sellers americanos que reducen la variedad de lectores y la diversidad de géneros discursivos. Es más práctico, más cómodo. Las redes sociales y el abaratamiento de aplicaciones y aparatos han contribuido a la desaparición de tiempos muertos dedicados a la lectura en parques y transportes públicos.

   La burocratización de la enseñanza pública y la continua publicidad por radio y televisión de colegios concertados han mutilado la igualdad de oportunidades entre los ciudadanos. La subida del IVA en el sector de la cultura ha vaciado salas y auditorios, sustituyendo esa oferta por un de ocio dedicado a emisiones en diferido de comedias ramplonas que facilitan muchas páginas web. Estadisticas de lo que aquí expongo hay a patadas. La piratería ha contribuido, además, a una descarga masiva de archivos de toda clase que nadie consume porque el capitalismo y la depresión económica han conseguido llenar las consultas de psiquiatras de un prójimo zombi que piensa más en la cantidad que en la intensidad de lo que se vive. La frivolización con la que se regalan películas y libros por algunos suplementos dominicales implica que las obras de arte sean tratadas como un objeto efímero e infravalorado.

   Me preocupa que las políticas de austeridad nos hayan conducido a situaciones alarmantes y nocivas en nuestra sociedad. Solamente hay que asomarse cada noche a los contenedores que se colocan cerca de un Mercadona. Pero la crisis económica ha generado una desmotivación intelectual que, apostando por un consumismo de marcas blancas y contenidos homogéneos, infantiloides, (solamente hace falta leer 50 sombras o Los juegos del hambre), nos ha conducido a una sociedad acrítica, instintiva y cada vez más manipulable. Enhorabuena a los tecnócratas de editoriales y ministerios.
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Egolatría, el capitalismo de la imagen y otras maneras de ser Pablo Iglesias

Mi artículo en Mundiario sobre el capitalismo de la imagen.

Pablo Iglesias.

   No sé si el asunto se le está yendo de las manos a Pablo Iglesias. Presentí la egolatría en el debate paranormal, perdón, perdón, paralelo, que el líder de Podemos entabló con un imaginario Mariano Rajoy. Que están pagados de sí mismos ya lo veo en algunos editoriales de La Tuerka y que, en ocasiones, dicen verdades como puños no voy a negarlo, pero la prudencia como estrategia está siendo sustituida por un merchandising hagiográfico de sus líderes e ideólogos. A mí tanta aparición televisiva, tanto libro y tanto baño de masas me recuerda (y de esto entiendo bastante) a Boris Izaguirre y a la madre de Jesulín.

   La imagen acaba devorando a la imagen. Y que existe un capitalismo capaz de glorificar a un individuo para hundirlo luego en el más rudimentario ostracismo no es una licencia poética. El peligro que corre Podemos es que sus líderes, que salen hasta en la sopa, pueden acabar como esos grandes hermanos, como esos concursantes de OT o del Tú sí que vales, donde la televisión y la Internet convierten a un ser humano en un producto de mercado, tan efímero como el Tamagochi, por mucha filosofía que te avale. O en un llavero de Star Wars. O en esa gorra preciosa con el logo de One Direction. Queda bastante para las elecciones generales y el planteamiento político de Podemos puede morir de éxito con tanto Follow the leader, leader.
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Visión de un glaciar y un rostro para entrenar los límites de la escritura

Alexis Mire.

   Los sentimientos deben tener límites, si queremos que sea poderosa nuestra escritura. Pero todo permanece ahí, como si nada latiera, como si nada sufriera, a merced de la bruma y la oscura tranquilidad. Los glaciares parecen inmóviles, aunque no es cierto. Tememos que la muerte sea un desenlace único y que la escritura sea también esa desaparición lenta.

   No debe apenarte estar muerto, alguien reza en un mundo de tinieblas cuando la Odisea deja también estas palabras desconsoladoras: "Más quisiera ser un labrador en la tierra de otro, de quien bienes no tiene y apenas procura a su vida, que ser rey y mandar sobre todos los que fenecieron". Mi lenguaje es un lenguaje que no busca la lentitud de la luz, la sólida trampa del reflejo sobre las aguas. Mi lenguaje no busca presas celestes. La naturaleza que resiente mi cuerpo basta para enumerar demasiadas cosas que me sobrevivirán.

   Deja que mi mirada soporte el vendaval. Lejos del sacrificio que me toca cuando lo que escribo no merece la pena, debo aprender aquello que no ha sido referido en los libros. Marchemos junto a ese rostro imborrable por su hermosura, que no cese este exilio por el glaciar que ha congelado las aguas y mi sangre invencible.
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Quién teme la belleza si he de decirte lo que no has conocido

Cartas a Marta, Mundiario

The Princess and her Peas, de Rachael Putt.

   Quién teme la belleza de este mundo, sino el propio hombre que tanto la desea y con tanta violencia la desprecia. Quiero decirte algo cuando nazcas: que el refugio de la vida misma es la ceniza y que, tras la niebla, existen familias humildes en algunas granjas. Los vivos jamás te acompañarán y, en el lecho de hierba, la ebriedad será la mirada de otro cuerpo, su aroma de vinaza, su pálpito.

   No existe otra naturaleza que la escritura que lentamente oscurece. Palabras de Alice Munro que recuerdo para ti desde el sosiego de esta fuente: "Cuando se despierta, la noche parece muy calurosa y llena de amenazas. Está sudando en la cama y tiene la impresión de que los ruidos que oye son cuchillos, sierras y hachas, todas las herramientas airadas cortando, golpeando y taladrándole la cabeza. Pero no es cierto. Ya más despierta, reconoce los sonidos que ha oído algunas veces anteriormente: la gresca de una veraniega noche de sábado en la calle Pearl". Habrá un momento, Marta, que no distingas la belleza de la violencia, sobre todo cuando las esporas sobre la piel inflamen tu pecho y sientas que has muerto nuevamente bajo la fresca sombra del tilo.
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Si en Baltimore encontrara a Campanilla, dejaría de devorar a las strippers

Jenna Jameson en Zombie Strippers.

   Las ardillas cíclopes se incendiaron cuando los bebés recién nacidos fueron asignados a las jaulas donde vivían los gasterópodos y los vendedores de trasteros. El señor más oscuro tensó la cuerda para que la stripper bailara sobre el precipicio y se acordara de los nombres de cada árbol que fue extinguido. La lista era tan larga como la trenza de la oficinista que contaba el dinero antes de que los clientes se besaran ante el incienso. Las gentes desfilaban por las barriadas de los ácaros y los restos de cadáveres se cocinaban bajo la supervisión de un burócrata interino. Tanta vigilancia para nada. Las strippers echaban de manos a Campanilla y cada noche, antes de depilarse, mordían la manzana que vendían los antropófagos del burdel sin otro fin que transformarse en pecaminosa sombra de serpiente. A todo esto,en los recovecos de las tahonas, los perros atraían a otras diecinueve ardillas cíclopes para que el muchacho de cera calmase sus furor incendiario. Qué pena ver arder Baltimore y que Campanilla no regresara jamás a salvar a las sangrientas strippers.
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martes, 3 de marzo de 2015

Interior de nada

   Deja que la marea inunde tu habitación blanca. Los hombres se han mantenido firmes y no han deseado desmantelar el bosque con el que sueñas. Los lobos son siniestros y surgen de esa frondosa conciencia de los árboles. Al dejar que las aguas te arrastren, yo soy el barro que se agita en el interior de la nada.

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