domingo, 28 de febrero de 2016

133

  No queda otra ilusión que pensar en la muerte cuando dormitas en una cama de hospital, la ilusión negativa, la anti-ilusión, la ilusión más jodida de todas las que existen, la anti-ilusión, la materia oscura de la ilusión más dichosa. Eres una cama, un cuerpo, insignificante, una partícula que cualquier órbita gravitacional omitiría, te arrasaría, como ese número 133 que aparece en la puerta.


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lunes, 22 de febrero de 2016

Cruzamundos, una novela juvenil a lo Verne


Portada de Cruzamundos/ www.boolino.es

 Llega a mis manos una novela juvenil titulada Cruzamundos, escrita por Gabriel Sánchez García-Pardo y publicada por la Editorial Hidra.
 La novela repite los tópicos de otras obras que hay en el mercado dirigidas a jóvenes y niños. Sin embargo, este Cruzamundos destaca por un ritmo frenético de aventuras, por una capacidad de síntesis a la hora de acumular muchas acciones en pocos párrafos.
  No voy a desvelar el argumento. Diré que, sin grandes pretensiones literarias, Gabriel Sánchez consigue trasladar a un ejercicio escrito la velocidad y la caracterización de un género ahora propio del discurso televisivo; la novela de aventuras, que los dibujos animados rentabilizan una y otra vez. Y ahí es donde está el talento de esta obra, en su habilidad imitativa para recrear por escrito los lances, anécdotas y trepidantes saltos mortales que encontramos en la animación o en películas legendarias como Los Goonies.
 Lo que también es subrayable en Cruzamundos es la galería de personajes y monstruos con los que nos encontramos, pues reunen esas características hiperbólicas y desconcertantes tan apetecibles en el imaginario de los niños.
  El trabajo de Sánchez García-Pardo mezcla la animación y el cine con una literatura que recuerda al Verne más trepidante. El juego de rol, mapas misteriosos, mundos imposibles y acciones secundarias contribuyen a ese ritmo acelerado en la novela que se intensifica con sobrias descripciones que apenas esbozan a los personajes. Porque la intención es que el público infantil y juvenil genere ese universo particular de los mares de Ilus. Estamos ante una novela infantil o juvenil, según se mire, más que recomendable, que persigue el entretenimiento y la fabulación de un mundo personal que encuentra también similitudes con Tolkien por la configuración propia de espacios y protagonistas.
 Enhorabuena a Gabriel.
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domingo, 21 de febrero de 2016

Ocnos

  La muerte no es un estado, la muerte es un proceso semejante al sueño. Ocnos es la hibernación definitiva. No quiero pensarlo. No quiero repetir esta vida, ni otra. Desaparecer. Solamente desaparecer. No sentir. No sentirlo. No sentirte. Olvidar que alguna vez fui un reflejo tuyo, de mi, para ti, de una apariencia tuya. Dejarnos llevar para no sentir nada, para lograr la fractura con la luz, para ser absorbido por esta oscuridad intermitente. Así la vida, y la nuestra. 


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El trono de barro, jaque al duque de Lerma, es la nueva novela de Teo Palacios


El trono de barro, portada. / Edhasa

  Teo Palacios se maneja bien en el asunto histórico y obras como La predicción del astrólogo son narraciones en las que suyace la intención literaria, aunque lo que se persigue es sobre todo el entretenimiento.

  El trono de barro, publicada por Edhasa, es un melodrama logrado que utiliza la biografía de Francisco de Sandoval, valido del rey emperador Felipe III, para construir un relato en el que el amor, la infidelidad y la traición pervierten el curso ordinario de los acontecimientos. Palacios logra convertir el tema histórico es un pretexto para escribir una novela bizantina, como ya hiciera en su anterior trabajo, La predicción del astrólogo, dejando que los lances y romances palaciegos se conviertan verdaderamente en un asunto a novelar.
  Que nadie espere una novela galdosiana o una sutil proeza literaria a lo Graves; estamos ante un autor que tiene la habilidad para estudiar el género y cultivarlo, que es hábil en las descripciones y se esmera en su fidelidad a reproducir uno de los formatos más cultivados por su aparente sencillez y por su exacerbado sentimentalismo. El melodrama nunca es fácil y, tras las biografías de los Austria, Palacios busca la anécdota, la intrahistoria, el detalle, los problemas de alcoba y los enamoramientos, sin otro fin que elaborar un marco costumbrista donde los personajes interpretan roles sentimentales que obedecen a las convenciones de la época, donde la nobleza aparece como vasallaje y los vasallos se comportan bajo un código de valores irreprochables.
Quizá la mayor virtud de la obra es su mezcolanza,pues ficciones, retratos y trifulcas amorosas entretienen desde la primera página, con sus errores y sus aciertos, pero dignificando un género que tiene su público y requiere cierta mano de orfebre.
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jueves, 18 de febrero de 2016

Cuando dijiste no, ¿querías decir nunca?, la poesía de Fani Papageorgiou



  No conocía la poesía de Fani Papageorgiou, pero su obra Cuando dijiste no, ¿querías decir nunca?, publicada por Bartleby editores, es una propuesta innovadora que basa su efectismo en la búsqueda de anécdotas cotidianas o históricas que acaban convirtiéndose en asuntos universales.
  Lo que la Papageorgiou introduce en sus poemas son curiosas escenas descriptivas que refieren fenómenos científicos, breves elucubraciones filosóficas o cuadros costumbristas, pero a los que se añade algún aforismo o verso que rompe con el significado ordinario de lo que se muestra, pues lo ubica en otra dimensión semántica, ajena a la propia realidad, pero sin desligarse nunca de ella; un significado espiritual y transcendente que proviene de situaciones que aparentemente carecen de ese animismo, de esa idealización.

El hielo de la acera es veteado
la niebla es una nube cercana al suelo.
No es fácil amar las cosas.
El modo en que se forman manchas de agua en el techo
no hay dos personas que se desgasten en el mismo sitio (...) (pág. 85).

  Ahí es donde reside la proeza de esta poetisa, en esa búsqueda del contraste entre lo mundando y las leyes que lo gobiernan, donde no es descartable ni la acción del caos, ni la del azar. Curiosamente sus poemas reparan en la necesidad de recurrir a la ciencia como expresión de un pensamiento poético, pues la propia naturaleza de las leyes, su compleja arquitectura, es ya también un recurso literario en sí mismo.
  La traducción de Luis Ingelmo respeta al máximo la estructura y el léxico de la autora, lo que pone de relieve ese carácter paradójico, ambiguo y lleno de espejos que cada poema nos presenta como una forma de recelar de cada acción cotidiana, de la disposición de los objetos, de los silencios, de todos los elementos que conviven con nosotros. Detrás de ellos, de su esencia, de su corriente y ordinaria levedad, reside un microcosmos, una razón legítima que solamente el universo es capaz de pergeñar.
Los puentes se alargan ligeramente
al calentarlos la luz del sol.
El calor puede volvernos locos.
Los que tienen ojos marrones
pueden tener hijos de ojos azules. (pág.39).
 

Papageorgiou cultiva un hiperrealismo que nos lleva a emocionarnos desde el acertijo, desde la distopía, pues los significativo no es pertenecer a este mundo, sino saber que nosotros somos parte de ese espacio indescifrable que conduce inexorablemente al universo en una nuez.
En química sucede
cuando una sustancia pierde oxígeno.
En cualquier otra circunstancia
se da cuando algo disminuye en tamaño
o en cantidad.
Al amor se le aplican los dos. (pág. 47)
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lunes, 15 de febrero de 2016

Los pies en el cielo, de Fernando Garcín. Poemas en prosa y cine

Los pies en el cielo, de Fernando Garcín/www.balduque.es

  Me ha gustado mucho este libro, Los pies en el cielo, de Fernando Garcín, porque tiene esos rastros de memoria visionaria que tanto me sedujo de pelis como Bladerunner y sus analogías literarias.

 Balduque publica un testamento ficticio de un autor que se confunde intencionadamente con un personaje cinematográfico, Masha Mendes, para exorcizar todos sus demonios, para apurar el lenguaje y los géneros hasta una bellísima irracionalidad donde la vanguardia, la premonición y la poesía se fusionan estratégicamente logrando un manual de supervivencia inusual; el eco sensible de una visión del mundo inspirada en la ilusión de los símbolos.

 Porque, detrás de cada figura, detrás de cada experiencia, surge ese otro lenguaje, a veces indescifrable, de los segundos sentidos, una clase de filosofía práctica que no renuncia a la belleza de la forma, a la música del aforismo, a un escepticismo necesario para arrostrar los cambios de este mundo, su intransigencia, su voluble manera de suceder todo.

  Los personajes que aquí se invocan son eso, invocaciones del propio autor, fragmentaciones de biografías perdidas en salas de cine y cintas de vídeo, pero que reflexionan sobre la enfermedad, sobre la utilidad de la memoria, sobre la inutilidad del arte. Garcín ha creado un breve texto poético que es el pre-texto de su vida, de su particular mirada hacia una modernidad tan cambiante como efímera. 

  Sus personajes se resienten de esa frívola inconsistencia en la que se sumerge la realidad, pero es mejor así,sucumbir, dejarse llevar por el lenguaje, una complaciente desaparición donde poema y diario son la misma cosa, el mismo cielo: absolutamente todo lo que perdimos o perderemos.

"Masha Mendes se corta las uñas de las manos. Luego estira la espalda y los brazos hasta alcanzar sus pies. 

Esta cicatriz, recuerdas cómo te la hiciste.

Ya no querías que hablaran. Que dijeran lo que tenías que hacer. Te subiste a la baranda y caminaste por el borde, desafiante, asustada,él era más fuerte que tú, pero no pudo sujetarte. Caíste unos metros y te engachaste con una rejilla de ventilación.

Podría decirse que no ha mirado atrás desde entonces, y no sería verdad.

Cuando alguien grita con enfado, ella se gira. Lo que sí es cierto es que ha aprendido a girarse sin que los pies dejen de enfocar al frente.

Con tus piernas largas, me bajas de la nube más tóxica" (pág. 21).
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sábado, 6 de febrero de 2016

Mueren tipos como tú




“Tipos como tú son los que mueren en este lugar, al amanecer, sobre tierra de nadie, desamparados, ajenos a la realidad, soportando su propia zozobra cuando todos los cuerpos se alejan de ti. Tipos como tú son los que mueren en el barro, en habitaciones de moteles, al atardecer, cerca de la ciudad, con la cara maquillada y una inolvidable sonrisa. Tipos como tú son los que recorren el mundo por necesidad, los chicos que nunca lloran, los chicos que se convierten con el paso de los años en hombres con abrigos de piel de pantera. Tipos como tú son los que me besan junto a las aguas que tiemblan en el embalse mientras las garzas regresan al infinito”.
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viernes, 5 de febrero de 2016

La oscura voz del cisne, de Angelina Gatell


   Su poesía tiene esa doble vertiente creativa y destructiva que desprende el propio Schubert. Es la hermosa y fatal sensación que desprende la lectura del poemario La oscura voz del cisne, de Angelina Gatell. Publicado por Bartleby Editores, el lector encuentra una intencionada elegancia formal en la expresividad de sus versos, pero cuyo mensaje arraiga en una concepción de la escritura que lucha contra su propia derrota.

  El mundo no puede ser nombrado con la palabra exclusivamente, pero no hay otra salida. Los sentimientos entonces se quedan en una clase de memoria selectiva donde la biografía, la particular biografía de la escritora, se torna en el rescoldo de una intensa vivencia que solamente puede darse a través de esa sutil forma del lenguaje, con matices severos y otras veces con una fragilidad intensa. Lo que domina la poesía de Angelina Gatell es ese lenguaje modernista, post-romántico, donde la simbología, sin llegar a un hermetismo complejo, se caracteriza por su audacia para hacernos sentir la pérdida, la notoriedad de los ausentes, la fugacidad de una realidad vivida que, según pasan los años, parece un fracaso: "Mirar atrás es muy expuesto/ Inquietante también. Y desolado./ Sí, desolado sobre todo. Es como/ levantar las persianas y entrar en las llanuras/ indescifrables de la noche" (pág. 54).

   Pero curiosamente es esa derrota la que justifica que alguna vez se vivió con apasionada voluntad. Los ausentes, los símbolos, un cromatismo impresionista y una sincera forma de conciliar mensaje y expresión determinan que La oscura voz se eleva sobre el mundo para contemplar la realidad como una distante resonancia. Su eco son esas palabras que recuerdan sombras, rostros, plazas, relaciones y desencuentros desde una depurada consistencia de una palabra elaborada para reconstruir los pensamientos recónditos, los momentos de antaño, que definieron la felicidad desde lo cotidiano y lo nimio: "Todo va entrando/ con lentitud y orden en sus fauces:/ muebles, retratos, libros.../ Y esas rosas/ de madera tranquila/ que Lucía me trajo una mañana/ para ponerme a salvo del invierno" (pág. 63).

   Además, este poemario construye su propio discurso biográfico y autobiográfico desde las citas y dedicatorias. Gatell encuentra que es demasiado tarde para corregir el pasado, para aventurarse en nuevos lances vitales. Es preferible continuar y convencerse de que el engaño no fue lo vivido, sino lo que se escribe, lo que Schubert revela desde la dramática serenidad de sus melodías: "Y entonces, sólo entonces,/ cruzaré muy despacio la frontera/ tan delgada que hay, que siempre ha habido,/ entre mis sueños y la nada." (pág. 77).
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lunes, 1 de febrero de 2016

Canta en inglés de nuevo y admira a los tipos corrientes que no prometen nada


  Tus risas dan la vida, Carmen, te habrán dicho todas las veces del mundo. Es cierto, nena. Pero la sonrisa de las muchachas también me estremece, porque ya no hay pasado que pueda protegerlas como cuando eran más indefensas y dependían de todos los suyos.

  Sonríe, Carmen, porque tu futuro, el nuestro, el tuyo y el mío al lado de la escritura, va perdiéndose veloz, porque lo merecemos, porque hemos sido felices en la infelicidad, tú, menos que yo. Los fracasos no solamente se ceban con los excluidos, con los desahuciados, con los enfermos, con los jóvenes que aceleran en una curva y pierden la vida. Los fracasos se ceban también con las muchachas que conversan con los profesores que miramos al mundo sin la ira de tanto cabrón que ha nacido para cerrar esa curva donde se asesinan los jóvenes con su coche recién estrenado.

  Yo quiero lo mejor para ti, Carmen, que la alegría, la tuya, sobreviva a los malos tipos que te prometerán la mayor de las mentiras: Siempre serás una chica especial. Odia esa frase y sigue cantando en inglés y mira a los ojos de los tuyos para asegurarte de que a veces ser un tipo corriente, un profesor corriente, una azafata corriente, un enfermo corriente, anónimo, rodeado de gente corriente antes de expirar, es una metáfora posible para amar todavía lo que queda por vivir aquí o en otro lugar. Otra cosa, nena. Deja de fumar y lee a Mishima.
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El IES. Tháder, de Orihuela, campeón nuevamente de una Olimpiada Matemática


  El alumno Pablo Gómez Toribio, de 4º ESO del IES Tháder de Orihuela (Alicante), ha resultado campeón del Distrito de la Universidad Miguel Hernández (UMH) en la Olimpiada de Matemáticas de la Real Sociedad Matemática Española, celebrada el 15 de Enero, y representará a la Comunidad Valenciana en la Fase Nacional que se celebrará en Barcelona.

  Es la primera vez en la historia del Distrito de la UMH (Universidad Miguel Hernández) en que un alumno de nivel ESO gana este concurso, que está planteado para alumnos de 2º Bachillerato.

  Asimismo, quedó subcampeón el alumno de 1º Bachillerato Guillermo Roldán Caselles, que junto a otros 3 alumnos más clasificados entre los 10 primeros convierten al IES THÁDER en el mejor clasificado.

  El Departamento de Matemáticas felicita sinceramente a todos estos alumnos por su interés y motivación al desarrollar contenidos extracurriculares.
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La lectura es un ejercicio que está sobrevalorado fuera y dentro de las aulas


  Estoy harto de escuchar la frasecica: "Lo importante es leer". Pues no. Leer cualquier cosa, leer bazofia, no lleva a ningún sitio. Es la peor de todas las acciones humanas después de los crímenes más viles o firmar sentencias de muerte.

  Los alumnos deben leer en clase y en casa para que sepan escribir, para mejorar su ortografía, para ordenar un relato de sus propios pensamientos. Pero son pocos los alumnos que leen con una motivación voraz, porque leer como escribir literatura nacen del azar, de una misteriosa confusión con el mundo que no comprendemos en algún momento de nuestra adolescencia, de la mala suerte de encontrarte repentinamente con Dostoievski y volverte adicto a la literatura rusa. Como sucedió conmigo.

  Pese a los malos profesores de lengua que se tengan, pese a las malas companías, pese a la infelicidad, leer literatura y escribirla tienen su propia biografía contracorriente, contra todo lo previsible en una vida. Saber comprender un texto es necesario para desempeñar cualquier oficio y para defenderte el mundo real donde los presupuestos para el nuevo ascensor de la comunidad los carga el diablo, como la redacción de algunas cartas que llegan de tu banco.

  Pero leer literatura es otra cosa y no beneficia nada que un adolescente lea a Harry Potter si luego a los cincuenta sigue leyendo Juego de tronos o Palmeras en la nieve. No. Más vale que se dedique a la pesca, a zurcir calcetines o a actividades de voluntariado.

  Leer malos libros puede ser una gran pérdida de tiempo, te puede hacer mucho más imbécil de lo que nos programa nuestra propia genética. No quiero que la gente se sienta orgullosa de leer libros que censuran las editoriales con finales felices y personajes infantilizados. No quiero que mis alumnos lean esa bazofia que se promociona con enormes inversiones en marketing. Es una de las formas de adoctrinamiento lobotómico que ha encontrado Gran Hermano.

  "Lo importante es leer". Una leche. Lo importante es saber hacer una buena fabada, cortar el pelo y cambiar un carburador. Leer literatura es otra cosa más peligrosa y arriesgada. Algo prohibido y, ahora que no se prohíbe nada, leer chorradas es un forma de sentirnos ilustrados, consumidores de un redil que gobiernan los de siempre.
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"Culebrinas de cobre encendido" para regresar a la isla que nunca abandonamos


  Has perdido esa isla, pero queda sobre la arena el rastro de la última lentitud. Los espejos rotos no trajeron la mala suerte. Todo está vivo dentro de tu boca. Los espacios se agrandan y luchamos juntos para que esta quietud permanezca. No creemos en las reconciliaciones. El futuro es la única oportunidad.

  A veces, si me lastimas con alguna de tus miradas, presiento este tiempo o aquellos días en que susurrabas: "Culebrinas de cobre encendido". La isla regresa entonces si tu mano además acaricia la luz de harina y todo es espléndido, y nos elevamos dentro de la habitación. Indomables.

  Los espejos son criaturas inmortales.
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Por quinto año, un instituto alicantino vuelve a apostar por un club de lectura


  Autores como Saramago, Coetzee o Shakespeare se han dado cita en este club de lectura que madres, padres y profesores han impulsado por quinto año consecutivo. El compromiso con la literatura y la necesidad de una puesta en común de aquellas lecturas que forman parte de nuestra cultura motivan la reunión mensual que se realiza en un aula de este centro educativo.

  Padres, madres, ex-alumnos y universitarios acuden al IES. Tháder para conversar sobre aspectos literarios, históricos y sociales que constituyen el debate interno que autores y lectores establecen en ese intercambio silencioso de palabras y sentidos. Esta iniciativa consolidada desde el curso 2011-2012 tiene como finalidad abrir el instituto a la ciudad como un espacio de ocio y de creatividad constante; un ejemplo, sin duda, de acercar el acto de leer a cualquier ciudadano que encuentra en este grupo una forma de ampliar sus conocimientos acerca de los escritores y sus fantasmas.
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Fotografía, historia y documentación de todo un pueblo


  La labor documental de Mariano Pedrera en la ciudad de Orihuela, provincia de Alicante, es la labor silenciosa de esos fotógrafos que dedican todo su tiempo libre a grabar la memoria repetitiva de los ritos y costumbres que acontecen dentro de una comunidad.

  Festejos, procesiones, ceremonias y eventos culturales forman parte de un archivo ingente de material fotográfico que Mariano Pedrera va publicando en blogs, foros, revistas y páginas webs sin otra pretensión que dar cuenta de esa fascinación que el propio fotógrafo siente por los espacios y por la capacidad evocadora que tienen los espacios para organizar el rito y la celebración; la memoria del tiempo en las fotos de Mariano Pedrera se disuelve porque sus instantáneas tienen esa capacidad de ubicarnos en una atmósfera intemporal, ajena a nuestros espacios, ajena a nuestra realidad cultural. Nos involucra en una realidad paralela que no parece identificarse con nuestro pasado porque es demasiado inquietante ese vértigo que produce la realidad tal y como fue, tal y como nos la contaron.

  Y, sin embargo, las calles y las plazas que Pedrera retrata existieron alguna vez en Orihuela y residen aún en nuestro imaginario como símbolos de algo que nos pertenece, de algo a lo que pertenecemos.

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