
Empezaste poniéndome el bozal y yo quería el collar de perro. Bajo las nubes imantadas, los alces rezaban su particular oración de vegetales y raíces. En la ciudad, los cañones de las pistolas aún estaban calientes. Los que sobrevivieron añoraban ir al bosque y yo, que quise ponerme el collar de perro para desfilar, fui raptado por tu manera de mirar el mundo, la manera perniciosa con la que miran las...